Cuando los padres envejecen, muchas cosas cambian silenciosamente. Comen menos. Comen peor. O comen lo mismo de siempre, sin considerar que sus necesidades nutricionales ya no son las mismas de hace veinte años.
Lo que cambia con la edad
El metabolismo se ralentiza. La digestión se vuelve más sensible. Los requerimientos de proteína aumentan para evitar la pérdida muscular progresiva. Y si hay condiciones como diabetes, insuficiencia renal o hipertensión, los ajustes dietarios se vuelven aún más específicos.
El error más común en familias con adultos mayores
Pensar que "comer sano" para alguien de 75 años es lo mismo que para alguien de 45. No lo es. Una dieta médica para adultos mayores considera su condición de salud actual, su capacidad digestiva, sus medicamentos y sus objetivos clínicos.
Si tienes un padre o una madre con diabetes, hipertensión, insuficiencia renal u otra condición crónica, podemos diseñar un plan nutricional específico para su situación. Se entrega en su domicilio cada día, con porciones adecuadas y los nutrientes que su cuerpo realmente necesita.
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